Tinto de la Casa y Blanco de la Casa reúnen la mirada de Matías Riccitelli sobre los grandes terroirs de Mendoza: vinos gastronómicos, expresivos y concebidos para disfrutar sin complicaciones, pero con mucho que descubrir en la copa.
Hay nombres que parecen sencillos hasta que uno descubre lo que esconden. “Vino de la casa” es, en principio, una expresión asociada a una botella destinada a acompañar la mesa, de esas que se descorchan sin demasiados protocolos. Para el enólogo argentino Matías Riccitelli, sin embargo, el concepto tiene una lectura diferente: hacer vinos accesibles en espíritu, pero capaces de expresar con claridad el lugar del que provienen y la manera en que entiende la viticultura.
Así nacieron Tinto de la Casa Malbec y Blanco de la Casa, dos etiquetas de Riccitelli Wines que, desde estilos completamente diferentes, comparten una misma filosofía: frescura, identidad y vocación gastronómica.

Matías Riccitelli, enoólogo de Riccitelli Wines
La bodega Riccitelli Wines fue fundada por Matías Riccitelli en 2009 y está ubicada en Las Compuertas, Luján de Cuyo, a unos 1.100 metros sobre el nivel del mar. Desde allí, el enólogo ha construido un proyecto que combina el trabajo con viñedos propios y el conocimiento de distintos terroirs de altura de Mendoza.
Su filosofía parte de una premisa sencilla: dejar que el lugar y la uva tengan algo que decir.
Un Malbec entre dos mundos:
El Tinto de la Casa Malbec es, en cierto modo, una síntesis de Mendoza. El vino nace de la cofermentación de dos Malbec provenientes de zonas con características muy diferentes: 50% de Las Compuertas, en Luján de Cuyo, y 50% de Gualtallary, en el Valle de Uco. El primero procede de viñedos situados a 1.100 metros de altura, mientras que el segundo nace a unos 1.400 metros, sobre suelos calcáreos.
La elección no es casual. Las Compuertas aporta una dimensión más ligada a la tradición de Luján de Cuyo, mientras que Gualtallary suma tensión, frescura y un perfil especiado característico de los suelos calcáreos de altura.
El resultado busca alejarse de la interpretación más pesada del Malbec. En la copa aparecen frutas rojas y negras maduras, acompañadas por violetas, especias y una sensación de frescura que mantiene el vino dinámico. En boca tiene volumen, pero también una acidez que evita que resulte excesivamente opulento.
En cosechas recientes, críticos han destacado precisamente esa combinación entre fruta, textura y frescura. Para la cosecha 2022, por ejemplo, una evaluación especializada describió un Malbec de taninos firmes y textura calcárea, con buena acidez y un final persistente marcado por notas de fruta y violetas.

Riccitelli Tinto de la Casa
Un blanco que rompe los moldes:
Si el Tinto de la Casa muestra cómo Riccitelli puede unir dos grandes terroirs de Mendoza en una misma botella, el Blanco de la Casa revela su faceta más creativa.
Se trata de un blend compuesto por 40% Sauvignon Blanc, 40% Semillón y 20% Chardonnay. Cada variedad procede de un lugar diferente y se cosecha en momentos distintos: el Sauvignon Blanc proviene de Gualtallary; el Semillón, de El Peral, de un viñedo de alrededor de 50 años; y el Chardonnay, de La Carrera, un viñedo situado a 1.700 metros de altura.
La diversidad de origen es uno de los grandes atractivos de este vino. El Sauvignon Blanc aporta tensión y frescura; el Semillón contribuye con textura y profundidad; mientras que el Chardonnay incorpora volumen y estructura.
Pero es en la elaboración donde el Blanco de la Casa se vuelve especialmente interesante.
Cada variedad se vinifica por separado y la fermentación se realiza a baja temperatura con levaduras indígenas. El resultado es un blanco de perfil seco, fresco y textural. En nariz puede recordar a manzana verde, cítricos, hierbas y notas minerales, mientras que en boca combina tensión con una textura que invita a seguir bebiendo. Una evaluación publicada por Decanter destacó precisamente su frescura, pureza y elegancia, mientras que otras valoraciones han resaltado la dimensión de fruta y su carácter mineral.

Riccitelli Blanco de la Casa
La misma filosofía en dos colores:
Aunque Tinto y Blanco de la Casa parten de variedades, regiones y técnicas diferentes, ambos comparten una característica fundamental: no buscan esconder su origen detrás de una elaboración excesivamente intervencionista.
Esa aproximación forma parte del lenguaje de Riccitelli. El enólogo, nacido en Cafayate y formado entre Mendoza y distintas regiones vitivinícolas del mundo, creó su propia bodega en 2009 y comenzó su camino independiente; con el tiempo, convirtió a Riccitelli Wines en uno de los proyectos más reconocibles de la nueva generación del vino argentino.
Tinto y Blanco de la Casa sintetizan buena parte de la filosofía de Riccitelli. Son dos interpretaciones de lo que puede ser un “vino de la casa” para el enólogo: pueden llegar a la mesa con naturalidad, pero también invitan a detenerse en la copa, descubrir su origen y entender qué hay detrás de cada decisión.
Porque en Riccitelli, “de la casa” no significa sencillo. Significa personal.
Redacción Sommelier