En un escenario dominado históricamente por grandes potencias vitivinícolas, el Perú comienza a hacerse un lugar propio. Intipalka, la línea premium de Santiago Queirolo, acaba de lograr uno de los hitos más importantes para el vino nacional: 15 de sus etiquetas, de 19 en total, han superado los 90 puntos en la más reciente evaluación de Tim Atkin, Master of Wine y una de las voces más influyentes del mundo del vino.
El resultado no es menor. En la escala internacional, superar los 90 puntos significa ingresar a la categoría de vinos de alta gama. En este contexto, el Intipalka N1 —con 94 puntos— se posiciona como una de las etiquetas peruanas más destacadas en la escena global.
El desarrollo del vino peruano ya no pasa desapercibido:
Lo que durante años fue un trabajo silencioso, empieza a reflejarse con mayor claridad en escenarios internacionales, donde la exigencia es alta y la validación no es automática.
“Estos resultados reflejan una evolución consistente en la calidad de nuestros vinos. Nuestro objetivo siempre ha sido demostrar que el vino peruano puede competir al más alto nivel”, señaló Piero Fumagalli, gerente de marketing de Santiago Queirolo.
Las condiciones del terroir juegan a favor: diversidad de climas, contrastes térmicos y suelos que permiten expresiones distintas según el origen. A partir de ahí, el avance no se explica solo por potencial, sino por ejecución. Hoy se observan vinos más definidos, con equilibrio y una línea de trabajo que se sostiene en el tiempo.
Desde el frente técnico, el avance también responde a un trabajo fino en campo y bodega. “El enfoque ha estado en lograr vinos más balanceados, expresivos y fieles a su origen. Estos puntajes validan ese camino”, destacó Luis Gómes, enólogo de Santiago Queirolo.

Luis Gómes, enologo de Santiago Queirolo
El Perú vitivinícola pisa fuerte este 2026:
Los 94 puntos para el Intipalka N1, hace que la mirada internacional adquiere un peso relevante. No solo funciona como un respaldo técnico, sino como un punto de referencia que ordena la conversación en mercados donde la competencia es constante.
Más que un reconocimiento puntual, este logro confirma un proceso de transformación sostenida. Desde inicios de los años 2000, Intipalka apostó por el desarrollo del vino en el valle de Ica, combinando tradición, inversión técnica y asesoría internacional para elevar los estándares de calidad.
Vinos de la línea Patrimonial, que pone en valor variedades históricamente vinculadas al pisco y las posiciona como vinos con identidad propia, obtuvieron más de 90 puntos dentro del ranking.

Puntaje de vinos Intipalka en el informe de Tim Atkin 2026
A nivel local, el impacto también es clave. En un mercado donde aún predomina la percepción de superioridad del vino importado, estos reconocimientos aportan evidencia concreta para revalorar la producción nacional.
Así, Intipalka no solo consolida su posicionamiento como marca, sino que se convierte en un actor clave en la redefinición del vino peruano: una propuesta auténtica, competitiva y cada vez más relevante en el mapa mundial.
NDP