Hace unos días estuvo en Lima Francesco Giardino, responsable de exportaciones y ventas internacionales de GAJA, una de las bodegas familiares más reconocidas de Italia, fundada en 1859 por Giovanni Gaja en Barbaresco, en la región del Piamonte. Sommelier tuvo la oportunidad de conversar con él y esto fue lo que nos dejó.
Por Guillermo Mendiburu – Director de la Escuela Peruana de Cata y Sommelier
En 1961, Angelo Gaja, bisnieto del fundador, se incorporó al negocio familiar con una visión renovadora e innovadora de la viticultura y la vinificación. Bajo su impulso la casa combinó el respeto por el Nebbiolo y los viñedos históricos del Piamonte. Introdujo prácticas que cuestionaban algunas de las convenciones de la viticultura tradicional del Piamonte, pero su objetivo era demostrar que los vinos de Barbaresco podían alcanzar reconocimiento internacional sin perder su identidad.
Hoy, la quinta generación, los hijos de Angelo, continúan desarrollando el legado familiar, con una mirada puesta en la identidad de cada territorio y los desafíos del futuro del vino.
La apuesta por identificar la personalidad de cada viñedo fue fundamental para construir la reputación de la bodega. Estos viñedos de Barbaresco se convirtieron en nombres esenciales del portafolio de GAJA y reflejan la importancia que Angelo concedió a las características particulares de cada parcela.

Portafolio GAJA
La historia de GAJA demuestra cómo una bodega puede preservar su herencia y, al mismo tiempo, adaptarse a nuevas ideas, mercados y territorios. Su identidad sigue vinculada al Nebbiolo y a Barbaresco, pero su visión se extiende hoy a algunas de las zonas más interesantes de la viticultura italiana.
Gaja es una familia muy conocida en el mundo del vino, como abanderados del Barbaresco y pioneros en sacar el vino fino italiano al mundo ¿Cómo la presentarías al Perú en esta visita?
Gaja es una bodega familiar que hoy tiene la suerte de tener dos generaciones que trabajan juntos. Tenemos otras bodegas, dos en Toscana, Pieve Santa Restituta en Montalcino y Ca’ Marcanda en Bolgheri, y en 2017 abrimos una bodega más en Etna, Sicilia, que se llama Idda.
Hasta 1935 la bodega producía solo un vino: Barbaresco y en Italia no se conocía. Las generaciones venideras fueron cambiando todo, se enfocaron en hacer vinos de calidad, lo que nos llevó a conocer Barbaresco, vino insignia de la bodega y lo que es el Nebbiolo, nuestra variedad emblema. Después se compraron nuevos viñedos y se decidió producir vinos de parcela única. Empezaron con el Sori San Lorenzo 1964, el Sori Tildin en 1970 y el Costa Russi en 1978.
¿Cuándo se inicia su expansión internacional?
Angelo Gaja fue el promotor de esto. Comenzó a viajar con la idea de cómo llevar personas de todo el mundo a nuestra zona. Se preguntaba: ¿Cómo podemos darle visibilidad internacional? Pronto entramos, por primera vez, a mercados como el de los Estados Unidos y Japón.
Otro elemento importante es que se plantaron variedades internacionales, por ejemplo, Chardonnay y Sauvignon Blanc para vinos que se hacen todavía hasta hoy. Cepas internacionales como estas marcaron el impacto en la nueva generación.
Seguidamente, el Chardonnay se convirtió en un ícono de Gaja como el Gaia & Rey Chardonnay, después tenemos el Sauvignon Blanc como el Gaja Alteni di Brassica, una joya un poco escondida de nuestra producción, pero un vino muy importante para nosotros.
La quinta generación, los hijos de Angelo, siguen con nuevas ideas, nuevos proyectos. Ahora la familia está haciendo nuevos experimentos, trabajando con nuevas cepas, viñedos en altura, pensando cómo manejar el agua en el viñedo, entre otros proyectos para adaptarse al cambio climático, que es el desafío más grande de estos tiempos.
Después de haber recorrido varios mercados probando tantos vinos ¿Qué es lo que todavía te emociona cuando descorchas una botella de Gaja?
Nosotros nos enfocamos en decir de dónde viene el vino y tenemos una filosofía de producción única en las cuatro bodegas y todas las variedades: Hacer vinos finos, elegantes, con un carácter único y con un carácter diferente, pero con elegancia, que en nuestros días es mantener la acidez del vino.
Finalmente. ¿Cuáles son los mensajes, desafíos y la proyección de Gaja hacia el futuro y en mercados nuevos como el Perú?
Es un mensaje muy sencillo para mí. Hacer entender al consumidor final que no tenemos que esperar la ventana correcta para abrir una botella de Gaja. Ahora el Nebbiolo cambió muchísimo y la oportunidad está tanto ahora como en unos años.
Gaja es innovación, pero también tradición y sus vinos elegantes y su visión a largo plazo son el mensaje a futuro con una natural asociación entre el vino fino y la alta gastronomía.