El verano te lleva a buscar propuestas ligeras a la hora de comer y UKE Nikkei Handroll Bar es una de ellas: insumos frescos de calidad, servicio al instante y una experiencia que buscarás repetir.
En una ciudad donde el sushi se ha masificado a través de locales, deliveries y cartas extensas, la propuesta de UKE apuesta a lo contrario: menos opciones, mayor precisión y consumo inmediato.
Así, el handroll, que se caracteriza por su estructura sencilla: alga nori, arroz y pescado, envueltos en forma de tubo, se convierte en el protagonista de una experiencia que privilegia la interacción y el volver al fundamento.
Ubicado en el distrito de San Isidro (C. Leónidas Yerovi 117), UKE es el primer restaurante en traer el concepto “handroll” al país. Estos lugares destacan por su ambiente íntimo e ingredientes frescos. La experiencia se centra en la interacción con el itamae en una barra, comiendo al instante para asegurar frescura.
A diferencia del sushi tradicional cortado, el handroll se prepara y consume inmediatamente sin cortes. Es una tendencia que adapta la tradición japonesa al formato “fast-casual”, ofreciendo sabores como atún, salmón, o propuestas Nikkei con fusiones locales.
Al frente de esta propuesta están los hermanos Samir y Enrique Chaluja y su equipo, quienes llevan trabajando en el rubro gastronómico desde el 2018 al mando de Saki Poké. “Siempre estamos viendo otros conceptos y cosas novedosas que no hayan llegado a Lima. Nuestros proveedores son similares, investigamos más del tema y nos lanzamos”, recuerda Samir Chaluja.

Samir Chaluja, cofundador de UKE
Una barra, once invitados
Lo que más le gustó a Samir Chaluja sobre este concepto es su simplicidad: una barra que conecta a todos y esa cercanía que hay entre el itamae y los “invitados”, como él los suele llamar.
Uke es una palabra japonesa ligada a las artes marciales. En disciplinas como el Judo, Aikido o Jiu Jitsu, el “uke” es la persona sobre la que se ejecuta una técnica. “Acá los invitados están recibiendo la técnica de nuestro itamae”, explica Samir.
Una barra en L, once asientos y una carta dividida en tres: los clásicos, los especiales y los premium. Samir admite que el acevichado es uno de los preferidos de los “invitados”, así como el Ebi Kai, que tiene langostinos flambeados con spicy mayo y parmesano.
Rodrigo Vargas es uno de los tres itamaes que trabaja en la barra de UKE. En una era digital como la de ahora, la proximidad que hay con la mesa de trabajo del chef te obligará a registrar el espectáculo casi privado que tienes enfrente.
Bocados crujientes, insumos frescos y maridaje perfecto con las limonadas de la casa a base de kion y jengibre. Su carta de bebidas con alcohol es corta, pero acertada: cerveza Asahi, sake y vinos.
Para UKE no hay nada más importante que la frescura de todos sus insumos, en especial la pesca. Si hablamos netamente de los peruanos, la incorporación del ají amarillo y el rocoto se lucen en su carta. Por ejemplo, en los handroll clásicos como el Maeda y Rocoto, donde utilizan estos ajiés para hacer leche de tigre de ají amarillo y rocoto, respectivamente.
Notas finales:
UKE es un espacio cálido que te hace sentir tranquilidad. Pocas personas, un ambiente relajado, buena música. La proximidad que se tiene con el itamae y su atención hacen que el servicio destaque entre los restaurantes nikkei. Puedes ver muy cerca la técnica y el buen trato que hay con los insumos. Recuerda a ciertos bares japoneses donde la interacción con el chef forma parte central del servicio.