Inspirado en la cultura Paracas, Viña Tacama, la primera viña de Sudamérica, se unió al artista venezolano Denny Rangel, para presentar un blend edición limitada de dos variedades que contará solo con 3,500 botellas.
Red Blend Malbec–Petit Verdot salió al mercado hace unos meses. Rangel ha logrado reinterpretar los colores, símbolos y geometrías de la cultura Paracas y expresar su arte en un lenguaje moderno. De esta manera, cada botella es un puente entre pasado y presente, convirtiéndose en un vino que se bebe y se contempla: homenaje al Perú, a su historia y a su arte.
“He aprovechado la iconografía, la repetición de patrones en sus telares. Utilizo sus colores cálidos y su máxima deidad, el ser oculado, ese ser volando que se repite en toda su iconografía, haciendo de esta etiqueta un recordatorio de nuestras raíces”, comenta el artista Denny Rangel.

Red Blend Malbec–Petit Verdot x Denny Rangel
Oriundo de Yaracuy, Venezuela, lleva 7 años en el Perú y su trabajo se caracteriza por su explosión de colores y formas creativas, elementos heredados del imaginario y culturas antiguas. Su tránsito constante le ha permitido llenar la memoria de frases que transforma en pinturas o esculturas.
¿Lo degustamos?:
Este vino proviene del Valle de Ica con una crianza en 12 meses en barrica de roble francés.
En vista es de color púrpura profundo y vívido. En nariz posee aromas a frutas rojas y negras (moras, cerezas), con un componente floral (violeta), especias como nuez moscada, regaliz y un leve toque ahumado. Finalmente, en boca tiene taninos redondos y una estructura equilibrada. Se perciben frutos negros, cuero, café, y un final con ahumado.
Se recomienda servir a 18 °C. Se sugiere decantar este tipo de vino para que respire y desarrolle su potencial
Maridaje:
Es recomendable con carnes rojas (por ejemplo, entraña) y con quesos duros. Dado que el Petit Verdot aporta estructura y taninos, también podría acompañar platos con cuerpo, quizás guisos, estofados, o carnes a la parrilla.
El Petit Verdot le da al vino profundidad, taninos firmes y complejidad aromática. De hecho, esta variedad destaca en el terroir iqueño y sorprende por su intensidad y elegancia. Mientras el Malbec aporta fruta roja y negra más expresiva.
El Malbec es naturalmente frutal y jugoso, así que aporta aromas a ciruelas, moras, cerezas maduras, notas florales como violetas. Esto hace que el vino no sea solo estructurado, sino también aromático y amable.
El Petit Verdot tiene taninos firmes y marcados; el Malbec los suaviza, los hace más redondos y sedosos. Aporta más volumen y jugosidad en boca, una sensación más carnosa, con buena entrada. Sin él, el vino sería más delgado o demasiado seco. Contribuye al color violáceo intenso, brillo y juventud visual; al dulzor natural de fruta.
¿Para quién se recomienda este vino?
Para quienes disfrutan de vinos estructurados y con taninos, pero con buena fruta o para quienes quieren explorar blends peruanos de calidad sin ir a los vinos íconos de alta gama.
Redacción Sommelier