VIDA Y ESTILO

Simplemente La Habana

La Habana, esta bella y contrastada ciudad me cautivó. Sus calles hablan por sí solas y recorrerlas es toda una experiencia. Les recomiendo dos paradas obligadas. Aquellas que hacen honor a la frase del célebre Hemingway: “Mi mojito en La Bodeguita, mi daiquirí en El Floridita”. Esto hace referencia a la famosa “Bodeguita del Medio”, para beber el mejor mojito, y el bar “El Floridita”.

Recorra la Plaza Vieja y la Plaza de la Catedral, donde emerge la hermosa Basílica de la ciudad, y desde donde puede apreciar un desfile de autos antiguos que es casi un museo al aire libre.

Camine por el “Paseo del Prado”, la avenida principal de La Habana Vieja y vibre al son de más de una decena de músicos callejeros que le ponen ritmo al lugar. Continúe por el famoso Malecón Habanero, el principal punto de reunión de la gente cubana, y ahí…solo contemple…

No puede abandonar La Habana sin conocer también su rostro menos turístico y saborear el verdadero aroma cubano: su gente. Llévese el mejor recuerdo; imprima en su mente aquella imagen que no sale en las postales; la del día a día, donde pueda volver siempre y recordar la belleza auténtica de esta ciudad. Estoy seguro que partirá satisfecho y agradecido. Sobre todo de su gente. De cómo sobrellevan una difícil vida dentro de un país muy complejo.

 


Texto y fotos Arturo Bullard

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