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Origen e historia del pisco, nuestro destilado bandera

El nombre
El nombre pisco está enraizado en el Perú desde hace siglos y proviene del quechua. Pisco significa pájaro y el puerto tomó su nombre de las aves que lo habitaban. Piscos era también la forma de llamar a los miembros de una casta de alfareros de la zona quienes ya elaboraban vasijas que fueron las precursoras de las botijas pisqueras a las que también se les denominaba piscos.
La palabra sirve de raíz para una serie de topónimos como Piscobamba, Piscocancha o Piscocaya y antropónimos como Piscoya y Pisconte.

Llegan las vides
En el siglo XVI, con la conquista, los españoles a su llegada no encontraron vides. Importar vino fue la primera opción que evaluaron, pero decidieron traer parras para probar la adaptabilidad de este nuevo cultivo. Cusco y Lima fueron los primeros lugares en los que se plantaron, pero no tardaron en llegar a otros valles. Se dice que las primeras vides llegaron de las manos de Francisco de Carabantes y no de la España continental sino de un lugar más cercano: Las Islas Canarias.

Comienza la destilación
Gracias al descubrimiento del historiador Lorenzo Huertas se pudo conocer el contenido del testamento que Pedro Manuel “El Griego” escribió en 1613, considerado el primer testimonio de que se usaba la destilación en Perú “…más de treinta tinajas de burney y llenas de aguardiente que ternan ciento y sesenta botijuelas de aguardiente más un barril lleno de aguardiente que terna treinta botixuelas de la dicha agua ardiente. Más una caldera grande de cobre de sacar aguardiente con su tapa y cañón…”

Crece la industria de aguardientes
Durante el siglo XVII y hasta mediados del siglo XVIII se vive un gran auge en la producción de aguardiente. Se llevaba desde Pisco a diversos puertos del Perú y se exportaba a países vecinos, incluso llegando a Centroamérica. En 1767 la expulsión de los Jesuitas genera una crisis en el sector vitivinícola ya que esta congregación controlaba numerosas haciendas dedicadas al cultivo de la vid. El organismo que se encargó de administrarlas no fue muy eficiente y los volúmenes de producción disminuyeron de manera ostensible.
Recién a mediados del siglo XIX hubo cierta recuperación del sector. Esta etapa coincide con la llegada del pisco a los Estados Unidos, donde, en especial en la ciudad de San Francisco, consiguió gran prestigio. Estos años de relativa bonanza no duraron mucho ya que los efectos de la Guerra del Pacífico fueron devastadores para la economía del país en general y la industria vitivinícola en particular. El siglo terminaba con una producción anual de tres millones de litros de pisco concentrándose su cultivo principalmente en Ica y Moquegua.

Siglo XX
En la década de 1920 se crea el Pisco Sour en el Morris Bar lo que significó un hito en la coctelería peruana e impulsó el consumo de manera importante.
Hacia 1942 la producción de pisco era de 3 300 000 litros. En la década de los años setenta, la Reforma Agraria asestó un duro golpe al negocio pisquero, reduciéndolo a su mínima expresión e impulsando una industria paralela de adulteración que, a falta de uva, utilizó otros insumos. Esto también afectó la imagen del Pisco que se empezó a revertir a comienzos de los años noventa. En esa época se llevó a cabo el Primer Concurso Nacional y se empezó a trabajar con seriedad la legislación que ampara a nuestro destilado de bandera.


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